ES NECESARIO VOTAR PROGRESISTA EN LAS ELECCIONES EUROPEAS.


Los auténticos responsables de la crisis son aquellos que durante años han estado inflando las diferentes burbujas que han acabado de estallar sobre las cabezas de millones de trabajadores en todo el mundo.
La burbuja financiera, con ejecutivos de sueldos millonarios, que se dedicaban a apostar, a jugar, con el dinero de todos y que han terminado descapitalizando los bancos, condenando a la escasez monetaria a las instituciones financieras, cuando no a hundirlas directamente, como ha pasado en muchos países occidentales.
La burbuja inmobiliaria, provocada directamente por la Ley del Suelo del gobierno de Aznar, que provocó una especulación y una corrupción desmedida y que hizo que en España se construyeran más pisos que Francia y Alemania juntas. Una burbuja que ha explotado y que ha dejado en el paro a casi 4 millones de personas en España y al borde de la desesperación a otras muchas con el miedo de perder su vivienda.
Las burbuja energética o de las materias primas, que provocó alarma entre los consumidores y una oscilación desconocida del precio del petróleo y del las materias primas.
Todo ello ha sido el origen de la crisis global que sufrimos y ha estado provocado por los agentes neoconservadores, neoliberales; es decir, de la derecha pura y dura que gobernaba EE.UU. y los principales países europeos. Esa derecha que ahora se desdice, como suelen hacer, cambiando el tercio, mintiendo descaradamente y llegando a hacer afirmaciones como “Yo sé salir de la crisis”, según reza el título del último libro de Aznar. No le recomiendo su lectura a nadie, salvo que les sobre el dinero y no tengan nada mejor en qué gastárselo.
Las recetas de la derecha son las clásicas, esas que Rajoy no se atreve a decir en el Congreso: Bajar los impuestos, las pensiones, las prestaciones sociales y facilitar el despido; reducir el gasto público y privatizar el estado a manos de sus amigos, caso Villalonga, si alguien se acuerda de lo que hizo con la Telefónica el primer gobierno de Aznar. Es decir, nada nuevo que no sepamos, pero que ellos no dicen.
Eso es lo que está en juego: Los árboles de la propaganda de la derecha no deben impedirnos ver el bosque oscuro y sombrío que oculta detrás todo un horizonte de recortes sociales, laborales e, incluso, morales que esta derecha tiene preparados para condenar a las clases medias, las trabajadoras, y a los progresistas de este país, de esta vieja Europa, a sufrir en sus carnes si por casualidad ganan estas elecciones.