Hay alternativa a los ajustes del Gobierno

Rajoy se jacta de ser de derechas y nacionalizar bancos, cuando lo que está contando es un durísimo paquete de medidas a empleados públicos, consumidores y desempleados; justamente el paquete que exige quien nos presta 30.000 millones de euros, a corto plazo, para financiar las pérdidas de dichos bancos nacionalizados. Parece complicado, pero ese es el nudo del mayor recorte de derechos y bienestar sufrido por la sociedad española en tiempos de paz.

El argumentario de la derecha solo descansa en dos patas: no hay opción y esto se debe a la dichosa herencia recibida. Pero no son ciertas ninguna de las dos afirmaciones. Es cierto que la situación de la economía española a finales del año pasado era difícil, pero desde entonces han pasado muchas cosas: el BCE inyectó un billón de euros al sistema, las primas de España e Italia bajaron, los Gobiernos europeos, cada uno por su lado y todos juntos, tomaron muchas medidas, y hoy estamos aquí. Entonces teníamos una prima de cerca de cien puntos menos que Italia y ahora de cien puntos más, y eso directamente supone miles de millones de euros en intereses para el Estado e indirectamente dificultades de financiación para todos. Por otro lado, España todavía mantiene menos deuda (como proporción del PIB) que cualquiera de los otros cuatro grandes países europeos; entonces, ¿por qué ese castigo? La respuesta más escueta es: por la banca. Una parte del sistema bancario no puede pagar lo que debe y si lo hace el Estado por ellos, también tendrá apuros. La pregunta que hacen los ciudadanos es ¿por qué debemos nosotros pagar esa deuda? Aquí está sufriendo la crisis casi todo el mundo, haya tenido algo que ver con ella o no. Los que prestaron dinero a algunas cajas para que alegremente hincharan la locura inmobiliaria tienen, desde luego, más responsabilidad en esta situación que los pensionistas que están ya pagando por sus medicinas. Además, en su mayoría son bancos del norte de Europa que se están beneficiando de financiación barata a costa de esta huida de capitales del sur. ¿Por qué debemos garantizar todo su capital con nuestro sufrimiento?

La situación actual tiene mil antecedentes, pero se deriva directamente de decisiones erróneas de Rajoy en la crisis de Bankia, así como de una pésima gestión política relativa al saneamiento de los bancos, que ha abocado al país al rescate financiero y nos ha colocado en la escena económica internacional como el país de saldo y de todo a cien, y claro que hay más opciones, siempre las hay. Nosotros vamos a insistir en el sinsentido de una amnistía fiscal en medio de un derrumbe de los ingresos públicos, en los impuestos a las transacciones financieras y las grandes fortunas, en un cambio en profundidad de nuestra arquitectura fiscal y en la búsqueda de responsabilidades, en la pésima gestión de algunas entidades y en la reducción de gastos innecesarios. Pero hoy nos parece el colmo del cinismo que el Estado reniegue de sus obligaciones para correr a garantizar el cumplimiento de contratos privados y que pretenda colar eso como un acto incuestionable. Claro que un Gobierno de derechas ha nacionalizado bancos. Y así nos va, particularmente a las rentas medias y a los más desfavorecidos.

Es más, los propios periódicos en el día de ayer nos dan la respuesta a los argumentos de la derecha, aunque en secciones más alejadas y con letras más pequeñas. Veamos dos ejemplos del mismo día. El diario El País se hace eco de que “Francia y Alemania lanzan una redada contra evasores fiscales en Suiza”, aunque dentro de la noticia comenta acciones en otros paraísos fiscales como Liechtenstein. ¿Tan difícil es sumarnos y potenciar este tipo de acciones? La Agencia Tributaria estaba avanzando en esta dirección (por ejemplo, con los requerimientos de 2010), pero nada sabemos ahora, cuando más necesita la población saber que, al menos, se hace algo para intentar que el reparto de los costes de la crisis sea más justo, eficiente y equitativo.

Otra noticia, esta vez en CincoDías: “Los bonistas se libran de la quita en contra de la nueva normativa europea”. Grandes bancos europeos prestaron cientos de miles de millones de euros a las cajas para financiar la locura inmobiliaria. Como en cualquier contrato privado, la insolvencia del acreedor debería situar al deudor en un procedimiento del que con mucha probabilidad no saliese con todo su capital recuperado. Ellos asumieron un riesgo y contribuyeron a la génesis de este problema, y el Gobierno debería negociar una quita, no para la deuda pública, pero sí para la de las cajas inviables (por supuesto, salvando los depósitos). En lugar de eso, acepta un dinero público europeo para convertir ese contrato privado en otro público, es decir, para que los españoles garanticen con su sacrificio la devolución íntegra a los bonistas europeos. Esto va no solo contra la normativa europea, sino contra la lógica del mercado. Ya sabemos lo que quería decir Rajoy cuando presumía de que su Gobierno de derechas nacionaliza bancos.

El PP seguirá machacando con la famosa herencia recibida, pero España tiene menos deuda que cada uno de los otros cuatro grandes países europeos; menos deuda y tres problemas que explican entonces la disparada prima de riesgo: falta de perspectivas de crecimiento, unos ingresos públicos que han caído mucho más que la actividad y unas cajas de ahorros muy mal gestionadas (con excepciones) y pésimamente nacionalizadas.

Pedro Saura García. Portavoz de Hacienda del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso