Hay otro modelo

El modelo económico actual de apuesta exclusiva por el ladrillo, no está aportando un crecimiento equilibrado y razonable que se traduzca en la mejora de la calidad de vida y de alternativas socio-laborales para los aguileñ@s. Este modelo caduco, gastado, insolidario y cortoplacista, no contempla perspectivas razonables de desarrollo ni siquiera para el propio sector de la construcción, ya que está encareciendo desmesuradamente el coste del suelo con la consiguiente repercusión en el precio de la vivienda para los ciudadanos que no tienen siquiera el alivio de ofertas de viviendas de promoción pública, sin olvidar que este gobierno ha sacado al mercado la ridícula cifra de 10 viviendas de VPO en 8 años. Al mismo tiempo, los servicios a la población no crecen en la misma medida, lo que ocasiona un deterioro permanente de la calidad de los servicios públicos y ciudadanos, que, vistas las nulas previsiones realizadas desde el equipo de gobierno, que carece de cualquier mínimo sistema de planificación, la situación va a ir a peor si no se remedia.

Y digo que carece de cualquier sistema de planificación para la aplicación de políticas correctoras porque me baso en lo que todo el mundo conoce: la educación, con unas ratios por las nubes por la nula previsión realizada por el ayuntamiento; la sanidad, con unas listas de espera de casi una semana en atención primaria y sin servicio de urgencia de 24 horas; la limpieza, con incumplimientos permanentes del pliego de condiciones, sobre todo en lo que se refiere a barrios, pedanías, recogida selectiva y el nuevo vertedero/escombrera; las playas, nuestro filón turístico, con una limpieza peor que hace 8 años; el turismo, en una situación de estancamiento en cuanto al número de visitantes, como ya hemos visto este verano, y de escasa oferta de ocio, con respecto a otras poblaciones, etc.

Con relación a la situación industrial y agrícola, las perspectivas no son mucho mejores, ya que el equipo de gobierno ha dilapidado en apenas 4 años el buen horizonte que presagiaba el comienzo de la urbanización del Polígono Industrial, vendiendo, como si fuera una inmobiliaria más, parcelas sin urbanizar y sin servicios a precio de oro para gastarse ese dinero, no en reinvertir en mejorar o crear nuevos servicios en el Polígono, como hace todo el mundo, sino en “otras cuestiones” que nada tienen que ver con el desarrollo industrial de nuestro pueblo. De ahí el parón en el sector industrial en Águilas, sin ninguna perspectiva de progreso debido a la ausencia de una política clara en este sentido y a la oferta de unas parcelas muy caras y con malos servicios.

La agricultura merece capítulo aparte ya que, amparándose en la excusa de la derogación del PHN, el equipo de gobierno se ha lanzado a una política suicida de recalificaciones de suelo agrícola que ha dejado y dejará sin trabajo a cientos de trabajadores aguileños, sin ofrecerles, sin tener en cuenta una alternativa laboral y de formación que permita afrontar el futuro de forma menos angustiosa. Cientos de personas que carecen de alternativa laboral, y que una vez terminen sus prestaciones por desempleo no tendrán una oferta alternativa para su recolocación. Porque la excusa de la derogación del PHN es tan solo eso, una excusa ya que el Gobierno de la Nación ha apostado por Águilas para construir la mayor desaladora de la Región de Murcia y una de las mayores del Mediterráneo, con una inversión de 270 millones de € para asegurar el suministro agrícola y humano de toda la Comarca, incluido Pulpí, a un precio de 0´30 céntimos de € el metro cúbico. Esa inversión, que asegura el futuro agrícola de toda la Comarca, permite dar confianza a nuestros agricultores y certifica la apuesta del Gobierno y del PSOE por una agricultura de calidad, con el mantenimiento de los puestos de trabajo y de rentabilidad de las inversiones realizadas.

Por otra parte, asegurar el futuro agrícola de Águilas no es suficiente para competir económicamente y mantener las perspectivas de crecimiento, por lo que se aseguró por el Gobierno de la Nación, la inversión en la autopista Cartagena-Vera que próximamente será inaugurada, para dotar a Águilas de unas comunicaciones que le permitan poner el valor nuestros indudables recursos naturales para el desarrollo turístico del municipio.

Águilas tiene ahora mismo, entre otros, un problema de gestión política, un déficit creado por no trabajar en el sentido adecuado, un problema de ausencia de modelo económico equilibrado, que ponga en valor todos nuestros recursos, que incentive la creación de más y mejores empleos, que apueste por los emprendedores e inversores aguileños y foráneos, que desarrolle todos los sectores y empuje el crecimiento y el empleo para mejorar la calidad de vida de los aguileñ@s.

Y este problema no lo va a resolver el actual equipo de gobierno, ni otro que se le parezca. No lo hará porque ellos son parte del problema, y han contribuido a crear el estancamiento en el que nos encontramos. Están agotados, sin resuello, sin ideas, paralizados por todo lo que se les viene encima. Están amortizados y hay que apostar por otra política, por otro equipo, por otro modelo que asegure un crecimiento estable, equilibrado, sostenible, solidario con tod@s los aguileñ@s, que apruebe un Plan General de Ordenación Urbana que sea a la vez, un Plan de Desarrollo Económico y Ciudadano; que apueste por el sector industrial y su crecimiento; por el sector turístico y el impulso de una oferta competitiva y global de ocio que nos ponga a la cabeza de todo el litoral; por una agricultura puntera y de calidad; por unos servicios modélicos que sean la envidia de todos los que nos visitan.

La construcción seguirá ocupando un lugar muy importante en el futuro y no hay que demonizarla, todo lo contrario. Es una fuente de creación de puestos de trabajo y de una industria auxiliar muy potente, como fontaneros, escayolistas, ferrallistas, carpinteros, cristaleros, cerrajeros, albañiles, etc. que afecta a una población muy numerosa y que esperamos y deseamos que asegure su crecimiento en el futuro y para eso necesita elementos que lo aseguren, como la aprobación de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana, fruto del consenso de políticos, empresarios, profesionales y ciudadanos. Así mismo, es necesaria una política urbanística ágil, rápida y transparente, al servicio de los ciudadanos y con respuestas inmediatas en lugar de demoras innecesarias. También hay que apostar por la vivienda de promoción pública, olvidada durante estas dos últimas legislaturas.

Hay que apostar por Águilas, por los aguileños y aguileñas, por conseguir empujar, con el esfuerzo de todos, nuestro municipio hacia el lugar que nos corresponde por derecho propio. Hay que mejorar las cosas, tener ilusión y una esperanza renovada en que después de una crisis, siempre las cosas van a mejorar. Y esa es nuestra esperanza porque confiamos en nuestro futuro, en el futuro de Águilas y en la capacidad que tenemos los aguileños y aguileñas en afrontar nuestras responsabilidades con ilusión y confianza para realizar todo lo bueno que todavía está por venir, teniendo en cuenta que siempre está en nuestras manos conseguirlo.

Artículo publicado en ÁguilasPress